Antes te sentía tan cerca. Ese "antes" suena tan atrás, tan a pasado. Como si hubiese sido hace meses, hace años, en otros tiempos que estuvieron y que pasaron millares de ratos antes que este exacto segundo, que ya dejó de ser éste, que ya es historia.
Estuviste tan cerca estando tan lejos, te sentí dentro mío sin palpar tu contacto. Y aún así me erizaste. Te aspiraba en esos vientos del sur que subían hasta este norte vecino, y sentía tu calor, como con la certeza de que horas atrás el mismo aire que me rozaba, ya había acariciado tu cuerpo abrigado, protegido del frío invierno que no te deja dormir por las noches. De ese invierno tan duro que no te deja respirar. Y pensar que de ese antes sólo han pasado unas semanas, sólo unas pocas. Semanas que se han hecho siglos llenos de excusas, nostalgias, soledades acompañadas, de palabras necias, oídos sordos y ojos ciegos, de palabras mudas, de viejos te amos olvidados y nuevos comprometidos, de frases forzadas, de tu imagen ajena a mi. De desilusión y tristeza. De vacío. Quedo cayendo en el pozo sin fondo de la desesperanza. Si es verdad lo que dicen, que la esperanza es es lo último que se pierde, entonces ya nada me queda.
Intenté salvarte y te hice cantar otra vez, y tú prometiste rescatarme. Pero me dejaste caer y estoy sola de nuevo, buscando en mi pantalón alguna moneda de fe que me haya quedado de cambio, encontrando el bolsillo roto.
Siempre supe que estabas lejos y prometimos desafiar los obstáculos. La distancia nos separaba, los kilómetros no se apartaban. Pero tú les diste paso, les permitiste arrastrarte hasta un lugar fuera del alcance de mi catalejo.
Aún así, habiendo besado sin besar, tocado sin tocar, probado sin probar, y sintiéndote tan lejos que ni cerrando los ojos puedo imaginarte; me esfuerzo por hacer tangible lo etéreo. Voy hacia ti, contra todo pronóstico, a tentarte, a probar si mirádote a los ojos, si sintiéndome real y tuya, logras resistirte. Voy -cruzando el cielo, sin escalas- a encontrarte.
Caminando en círculos, perdida, tropiezo con una gran sorpresa: una brillante moneda cuyos destellos me dicen que todavía es posible encontrame en ti... por siempre.
Así como no siempre se gana, no siempre se pierde.
Estuviste tan cerca estando tan lejos, te sentí dentro mío sin palpar tu contacto. Y aún así me erizaste. Te aspiraba en esos vientos del sur que subían hasta este norte vecino, y sentía tu calor, como con la certeza de que horas atrás el mismo aire que me rozaba, ya había acariciado tu cuerpo abrigado, protegido del frío invierno que no te deja dormir por las noches. De ese invierno tan duro que no te deja respirar. Y pensar que de ese antes sólo han pasado unas semanas, sólo unas pocas. Semanas que se han hecho siglos llenos de excusas, nostalgias, soledades acompañadas, de palabras necias, oídos sordos y ojos ciegos, de palabras mudas, de viejos te amos olvidados y nuevos comprometidos, de frases forzadas, de tu imagen ajena a mi. De desilusión y tristeza. De vacío. Quedo cayendo en el pozo sin fondo de la desesperanza. Si es verdad lo que dicen, que la esperanza es es lo último que se pierde, entonces ya nada me queda.
Intenté salvarte y te hice cantar otra vez, y tú prometiste rescatarme. Pero me dejaste caer y estoy sola de nuevo, buscando en mi pantalón alguna moneda de fe que me haya quedado de cambio, encontrando el bolsillo roto.
Siempre supe que estabas lejos y prometimos desafiar los obstáculos. La distancia nos separaba, los kilómetros no se apartaban. Pero tú les diste paso, les permitiste arrastrarte hasta un lugar fuera del alcance de mi catalejo.
Aún así, habiendo besado sin besar, tocado sin tocar, probado sin probar, y sintiéndote tan lejos que ni cerrando los ojos puedo imaginarte; me esfuerzo por hacer tangible lo etéreo. Voy hacia ti, contra todo pronóstico, a tentarte, a probar si mirádote a los ojos, si sintiéndome real y tuya, logras resistirte. Voy -cruzando el cielo, sin escalas- a encontrarte.
Caminando en círculos, perdida, tropiezo con una gran sorpresa: una brillante moneda cuyos destellos me dicen que todavía es posible encontrame en ti... por siempre.
Así como no siempre se gana, no siempre se pierde.


No comments:
Post a Comment